"Lo primero que pensé es que me había salido justo a tiempo, que me había salvado". La frase bien podría pertenecer al sobreviviente de una explosión. Y mucho de eso hay. La tucumana Carla Colombo la dejó escapar de su boca, para definir las sensaciones que la recorrieron mientras veía por televisión los sucesos de las históricas jornadas del 19 y del 20 de diciembre de 2001.

Unos 90 días antes de que los cacerolazos gritaran tan fuerte en plaza de Mayo que casi silencian el rotor del helicóptero que llevaba dentro un renunciante presidente, Carla dejaba nuestra provincia. Durante las semanas previas a aquel 18 de setiembre de hace 10 años había diseminado su curriculum hacia todas direcciones: Buenos Aires, Chile, Europa, Brasil... Había notado que una nube negra engordaba desde el horizonte y decidió buscar refugio.

"Lo que me impulsó a buscar oportunidades afuera fue que ya se estaban viendo ciertos síntomas, como que no estábamos bien. Ya se notaba la falta de trabajo y no tenía estabilidad laboral", recuerda Carla. Tres años antes se había recibido de ingeniera en sistemas y se encontraba trabajando en un estudio contable.

Su búsqueda de oportunidades fructificó en México. Hoy, con 37 años, se desempeña como jefa de Producción de "Vision Software Factory", una firma dedicada al desarrollo de todo tipo de sistemas de computación. "Al llegar trabajé en el Distrito Federal; luego me casé y me fui a Querétaro. Ahí empecé a trabajar en la fábrica como programadora. Crecí laboral y profesionalmente; y me di cuenta del excelente nivel académico que tenemos en la Argentina, con una educación pública", celebra. Actualmente, atraviesa una situación económica tranquila, sin sobresaltos. "Llevo cuatro años con el mismo sueldo; los precios han subido levemente, pero no me ha afectado. He podido comprar una casa y venir a Tucumán de vacaciones cada año", cuenta.

Carla no sólo se complace por su éxito en el trabajo; en el plano familiar también le fue muy bien: "me casé y tuve dos mexicanitos; uno que ya tiene 8 años y el más chiquito, un año y 10 meses".

México no le resultó fácil desde el principio. Afirma que se llevó una ingrata sorpresa a días de haberse instalado en el país azteca. "Quise retirar dinero de una cuenta que tenía con ahorros y no pude sacar nada; pensé que era un problema del cajero; lo llamé a mi papá y él me contó del corralito. Afortunadamente ya había conseguido trabajo; eso me permitió mantenerme, porque si no...", recuerda.

Incluso, en algún momento, pensó en regresar. No obstante, hoy tal posibilidad quedó descartada de plano. "No lo hice cuando tuve la oportunidad, ahora se me dificulta, por mis hijos; cuando era soltera era más fácil mover un par de maletas", indica, con marcado acento y léxico mexicanos.

Desde que Carla dejó Tucumán, en busca de un mejor destino del que le ofrecían aquellos días, ha pasado una década. En ese lapso, el país experimentó una mejoría en lo económico. "La imagen con la que me fui; la gente muy decaída anímicamente, muchos negocios cerrados; realmente vi el desastre de la crisis. Hoy, 10 años después, veo un crecimiento increíble. Tucumán evolucionó y creció como nunca había visto; el crecimiento es notable", expresa.

"No es fácil"

Si se viviera una situación similar a la de 2001, ¿qué le aconsejarías a esa persona que, a sus 27 años, como los que tenías vos entonces, siente el impulso de irse a probar suerte a otro país", preguntó LA GACETA. "No es fácil irse; afuera siempre vas a ser 'el extranjero', con las dificultades que eso conlleva. Les recomendaría que aprovechen mucho la educación que tenemos aquí y que traten de agotar la búsqueda aquí", enfatiza.

Tanto aconseja que el exilio sea la última instancia que se quiebra cuando reivindica al que no se marchó frente a aquella crisis. "Siento una profunda admiración por los que se quedaron; son los que sostuvieron el país y la pelearon para que esto crezca. Salir fue más fácil", afirma. Pero sabe que cuesta creerle; quizá por ello admite que vivió dificultades: "sé que si hubiera tenido hijos no habría podido; y les agradezco mucho a quienes me dieron la oportunidad, porque me han ayudado mucho... sin ayuda no lo habría logrado".